¿Porqué mi hijo solo repite un trozo de la palabra y no dice la palabra entera?

 

Las dificultades fonológicas de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), se encuentran altamente estudiadas, sin embargo, no es tan sencillo poder explicarlas: es decir, sabemos que las alteraciones fonológicas existen pero debido a la heterogeneidad observada en la población de niños con TEA, resulta complejo explicarlo de forma global, sin referirnos a un caso en particular.

El término fonológico se refiere a la dificultad de un niño en la adquisición de los sonidos y las reglas del habla que componen nuestro lenguaje. Estas dificultades no son únicamente simples errores en la articulación de fonemas, puesto que  un niño con dificultades fonológicas puede pronunciar mal un sonido en una palabra en particular y articularlo claramente en otra.

Los errores fonológicos no son específicos de los trastornos autistas, sino que también los encontramos en otros  trastornos como  la dislexia, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad o en los trastornos del lenguaje.

¿Qué errores puede cometer un niño con dificultades fonológicas?

Además de los errores de pronunciación ya comentados, estos niños también pueden tener  dificultades para discriminar e identificar un sonido en concreto, sustituyéndolo por otro. Otras veces, los niños pueden omitir sonidos al final o al inicio de la palabra, simplificar los sonidos o incluso, identificar únicamente la sílaba inicial o final de la palabra, que es la que repiten, por ejemplo,  en lugar de coche, se refieren a este concepto como /co/.

Estas dificultades de percepción del sonido, no son debidas a un problema auditivo, sino más bien a una dificultad de integración sensorial, es decir,  -y explicado de manera sencilla-, es como si su cerebro no fuese capaz de decodificar ese sonido y por tanto los niños pueden decir /pasa/ en lugar de taza.

Tampoco pueden explicarse estos errores por dificultades de motricidad orofacial, es decir, por problemas en cuanto a la colocación de la lengua para la articulación del mismo, o por problemas de tono en la zona bucofonatoria.

¿Estos errores son persistentes o pueden mejoran?

Es importante intervenir estas dificultades para ofrecer al niño el modelo correcto mediante diferentes apoyos y estrategias adaptadas a su edad y a su situación en particular. De esta forma, trabajamos en la prevención de que estas dificultades se generalicen en el futuro, y sabiendo además,   la relación que guardan los errores fonológicos y las dificultades posteriores en la adquisición de la lectoescritura.