La familia en la Atención Temprana

Uno de los pilares básicos e imprescindibles en Atención Temprana es la familia, pues es el primer y mayor contacto del niño con el mundo que le rodea.

En ocasiones, por diversos factores o situaciones concretas (no siempre elegidas) no podemos dedicarle el tiempo suficiente o el que quisiéramos a nuestros hijos, de manera que estos pasan mucho tiempo con cuidadores ajenos a la familia (guarderías, niñeras, colegio, etc.). En la mayoría de casos esto parece no tener importancia, pues los niños siguen con su desarrollo normal pero, en otras ocasiones, nos encontramos con niños con algún tipo de dificultad o trastorno del desarrollo, de forma que necesitan una atención especializada.

En estos casos, lo primero que hace la familia es acudir a especialistas para averiguar qué le ocurre y, cuando se realiza un diagnóstico, acuden a otros especialistas con el fin de que estos ayuden a sus niños; ante esto, muchas veces las familias se olvidan de que ellos son lo más importante en la intervención y desarrollo de los niños, nunca debiendo quedarse al margen. 

Teniendo esto en cuenta, es de vital importancia aprovechar los momentos en familia para incentivar todo lo relativo a su desarrollo. Existen multitud de actividades que seguro que se realizan, pero no somos conscientes de la importancia que pueden tener, por ejemplo, para el desarrollo del lenguaje.

Así pues, cuando son pequeños, es muy importante hablarles y, al pasear, enseñarles las diferentes fuentes de sonido, de forma que se estimula su audición, pero también su visión y agudeza; imitar los sonidos que hace, con el fin de incentivarle y animarle a seguir haciéndolos, pues obtienen una respuesta a ellos, así como llamarle siempre por su nombre, de forma que se van identificando. También es beneficioso cantarles y contarles historias, permitiendo que ellos participen también cuando lo demanden, así como aprovechar los momentos del baño y vestirlos para ir nombrando las partes del cuerpo y las prendas.

Así mismo,a medida que van siendo capaces, debemos permitir que cumplan algunas órdenes sencillas (dame, trae, toma, etc), así como mostrar interés hacia lo que nos cuenta y responder siempre a sus preguntas, de manera que se sientan integrados en las conversaciones y motivados para continuar con su aprendizaje.