¿Cuándo podemos diagnosticar dislexia?

 

Cuando un niño está adquiriendo el proceso de la lectoescritura, es decir, cuando está aprendiendo a conocer las letras, sus sonidos correspondientes, su grafía en mayúscula y en minúscula, y a reconocer cada grafía como diferente a otras,  es normal que cometan errores sin que estos sean en sí un Trastorno de Aprendizaje.

El proceso de enseñanza de la lectoescritura comienza a desarrollarse de forma general sobre los 6 años y no finaliza hasta los 8 o 9 puesto que depende mucho de la maduración de cada niño, por lo que surgen las siguientes preguntas: ¿Debe un niño saber leer y escribir perfectamente a los 6 años? No. ¿Debe un niño saber leer y escribir sin errores a los 8 años? No. ¿Por qué? Porque siempre dependemos del nivel de maduración del niño y debemos adaptarnos a él.

Durante este proceso, puede que sus errores sean muy llamativos, la adquisición  más lenta de lo que consideramos normal, y aunque no podamos confirmar si se trata o no de un trastorno, podemos trabajar en la prevención de que sus dificultades no se generalicen y sistematicen en el futuro.

Los errores que pueden cometer se encuentran relacionados con las inversiones, por ejemplo de la grafía S que pueden invertir, o la de la E, puesto que todavía no tienen establecido su forma visual.

También pueden confundir un fonema o letra por otra, debido a que hay sonidos parecidos que todavía no identifican de forma independiente de los demás sonidos y no lo asocian aún a un grafema o grafía en particular, pueden aparecer omisiones de letras,  o añadir una letra que no corresponde en una palabra.

¿Cuándo podemos hablar de  una Dislexia? Podemos establecer un diagnóstico de dislexia a partir de los 8 años, y cuando los errores cometidos en la lectura y escritura sean sistemáticos y perduran en el tiempo. Además de las pruebas de lectoescritura que los logopedas podemos aplicar e interpretar, siempre debemos conocer su cociente intelectual mediante pruebas que midan la inteligencia –que deben pasar los psicólogos-, puesto que si sus resultados son inferiores a la media para la edad del niño, no podríamos referirnos en sí mismo a una Dislexia, sino que sus dificultades las explicaría el bajo rendimiento cognitivo.

¿Qué pautas debemos seguir?

En el aprendizaje de la lectoescritura, debemos incluir actividades manipulativas y visuales, que les permitan tocar, jugar…para que faciliten la adecuada correspondencia grafema-fonema.

Sobre todo y la más IMPORTANTE: reforzar. Aprender a leer y escribir puede resultar muy divertido en unos niños, y, para otros, un auténtico martirio. NUNCA la opción es castigar, porque lo que provocaremos es un rechazo en el aprendizaje.