CONSECUENCIAS DEL USO PROLONGADO DEL CHUPETE Y EL BIBERÓN

 

Para los padres, el chupete es un práctico aliado que mantiene al niño tranquilo, le ayuda a dormir y evita que se lleve los dedos a la boca. Sin embargo, son muchos los profesionales que alertan de las desventajas del chupete, la mayoría de ellas relacionadas con el correcto desarrollo del habla.

Además de las posibles infecciones estomacales y bucales, también se verifica un aumento de las infecciones del oído debido a que el movimiento de succión abre la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la nariz, permitiendo el acceso de patógenos.

La utilización prolongada del chupete (y del biberón) se relaciona con la presencia de caries en la dentición provisional y una mala implantación dentaria.

El niño que acostumbra a utilizar chupete hasta una edad avanzada (más allá de los dos años) automatiza un movimiento lingual que consiste en adelantar la lengua hacia la zona interdental o bien presionarla directamente contra los dientes superiores sin llegar a cerrar la boca del todo. Esta posición de la lengua, si persiste en el tiempo, es causa frecuente de deglución atípica, respiración bucal y deformación del paladar.

Por otro lado, cuando el niño presiona con fuerza los dientes superiores cada vez que quiere deglutir, adelanta los dientes hacia delante deformando su mordida. En este caso su mordida  sería abierta y esto provoca dificultades articulatorias, en particular, de aquellos fonemas que requieren que la lengua se apoye sobre los dientes.

El uso del chupete está relacionado con la aparición de “ceceo” y el niño sustituye los sonidos silabeantes (/s/) por sonidos interdentales (/z/).

 

Por último, decir que se produciría una reducción del balbuceo y de la experimentación con los sonidos. Mientras el niño mantiene el chupete en la boca es menos probable que trate de imitar los sonidos de los adultos o de experimentar con sus propios sonidos, elementos fundamentales del proceso de adquisición del lenguaje.

A pesar de la comodidad que el chupete representa para los padres, se recomienda no prolongar su uso más allá de los seis meses dadas sus muchas desventajas, que no hacen sino aumentar con el paso del tiempo.