TUS HIJOS SOLO TIENEN UNA NIÑEZ, HAZLA MEMORABLE

 

La autoestima se puede definir como la imagen que una persona tiene de sí misma. Esta imagen proviene de diferentes aspectos como son, entre otros, nuestros pensamientos, nuestras comparaciones con los demás, la manera en que creemos que el resto nos ve, o el sentirnos queridos. Al mismo tiempo, cualquier faceta de la vida puede incidir en mayor o menor medida en la conformación de la autoestima. A modo de ejemplo, para algunas personas el aspecto físico es un factor clave, otras le dan mayor importancia a la calidad de sus relaciones sociales, y otras se lo dan al hecho de sentirse buenos profesionales.

Si bien la autoestima puede variar en gran medida a lo largo de nuestra vida, la etapa más importante para su desarrollo tiene que ver con la formación de nuestra personalidad, desde que se es niño hasta que se hace adulto. Por ello, una autoestima positiva de niño es el mejor predictor de una autoestima positiva de adulto.

Ahora, imagina un niño con TDAH con malos resultados académicos. Por una parte, suele estar saturado de críticas negativas debido a sus notas; por otra, para cualquier niño, su vida académica acapara una gran parte de su día a día, y aún cuando termina su horario escolar, sus padres, familiares y otros allegados hacen que el tema siga estando presente. Con este panorama, no es difícil que muchos niños con TDAH desarrollen una baja autoestima. A continuación, os ofrecemos algunas pautas e ideas para mejorar la autoestima de vuestros pequeños:

·        Hazle sentirse querido, no debe tener la impresión de que tu amor hacia él depende de los resultados académicos, es incondicional.

·        Disfruta de tiempo de ocio con él, divertíos juntos. Si vuestra relación solo se basa en preguntarle por lo académico (que para él es algo negativo), su relación social más importante (con sus padres) resultará un fracaso.

·        Estamos muy acostumbrados a señalar las cosas que hace mal, pero ¿y las que hace bien? Dile las cosas que hace bien, quizás no se dé cuenta sin tu ayuda. Refuerza sus puntos fuertes. Y felicítale por ello.

·        Critica su comportamiento, no su forma de ser, es decir, cambia el “no seas malo” por “eso que hiciste está mal”. Es bueno acompañarlo de éxitos pasados “ayer lo hiciste muy bien, estoy seguro que hoy puedes hacerlo igual de bien”.

·        Escúchale y hazle ver que su opinión importa.

·        Si tienes que corregirle, mejor en privado. Y evita hablar con otras personas delante de él acerca de sus malas notas o de su comportamiento. Mantén su privacidad.

·        Evita las comparaciones con los demás. “Mira que buenas notas tiene Jose, ¿y tú?” Esto puede causarle un gran sentimiento de inferioridad y frustración. Cabe señalar que si la comparación es con un hermano aún es mucho más dolorosa, sintiendo que sus padres quieren más a su hermano que a él.

·        Haz que asuma responsabilidades y guíale. Si le haces todo, tarde o temprano se sentirá indefenso ante el mundo en tu ausencia; y se comparará con otros niños de su edad, y verá que los demás hacen cosas que él no es capaz.

·        Es más importante reforzar el proceso que los resultados. Si sólo le refuerzas cuando aprueba conseguirás una autoestima dependiente de la nota, aún cuando es posible que estudie y suspenda. Enséñale que a veces podemos hacer muy bien las cosas pero fracasar en lo que buscamos, pero que siendo constantes el buen trabajo acabará dándonos buenos resultados.

·        Todos cometemos errores, lo importante es aprender de ellos. Házselo saber. No castigarse ante los propios errores y, por el contrario, valerse de ellos para mejorar es una actitud mucho más constructiva para la autoestima.

·        Evita frases culpabilizadoras, del estilo “me matas a disgustos”.

Pero sin duda alguna, la idea más importante que queremos transmitir es la siguiente. Los resultados académicos son importantes, pero el objetivo número 1 es que sea feliz, si logramos lo primero a costa de lo segundo, tendremos a un niño con buenas notas pero con riesgo de padecer numerosos problemas emocionales. En ese sentido, la autoestima es algo clave para el bienestar emocional y la felicidad. Haz que su infancia sea algo positivo que recordar, y no una sucesión de críticas negativas por sus malas notas. Parafraseando a la escritora Regina Brett: “tus hijos solo tienen una niñez, hazla memorable”.