¿QUÉ ES EL TDAH?

 

El TDAH es uno de los diagnósticos más frecuentes en el ámbito de la psicología clínica infantil y de la neuropsiquiatría.

Se entiende por TDAH un trastorno de origen neurobiológico, y de carácter hereditario, que se inicia en la niñez y que afecta ente un 3-7% del total de los niños en edad escolar. Dicho trastorno se caracteriza por un alto nivel de impulsividad, gran actividad motora y bajo nivel atencional. Hoy en día la definición del trastorno pone mayor énfasis en el déficit de atención y se ha comprobado que existe una gran comorbilidad con otros trastornos como: trastornos de conducta (negativista-desafiante), trastorno bipolar, trastornos del aprendizaje (dislexia, TANV, etc), depresión, Gilles de la Tourette, trastorno obsesivo-compulisvo y trastornos adictivos entre otros.

Según la Asociación de Psiquiatras Americana (APA, 2001), los niños con TDAH muestran dificultades para regular su comportamiento, adaptarse a las normas esperadas para su edad y, como consecuencia de ello, presentan dificultades para adaptarse a su entorno familiar, escolar y social. Además, suelen rendir por debajo de sus capacidades y pueden llegar a desarrollar trastornos emocionales y del comportamiento. Así mismo, inicialmente se consideraba que este trastorno disminuía en la adolescencia y llegaba a desaparecer en la adultez. Sin embargo, se ha puesto de manifiesto que el TDAH suele persistir en la adolescencia constituyendo un factor de riesgo para la presencia de futuros diagnósticos psiquiátricos y problemas de adaptación y de conductas antisociales. Y, aproximadamente, cerca de un 50% de los niños que han sido diagnosticados de TDAH siguen presentando manifestaciones clínicas en la edad adulta, caracterizadas más por los problemas conductuales que atencionales.