Blog Êbam TDAH

CONTRA EL ESTIGMA DEL TDAH

El estigma que conlleva el TDAH para el niño que lo padece y para sus allegados se convierte en un obstáculo más a superar y, en muchas ocasiones, el más difícil de manejar para los padres. Este estigma no proviene del diagnóstico del TDAH, más bien al contrario, cuando las personas conocen que alguien tiene TDAH y tienen información suficiente sobre él suelen entender el comportamiento del niño desde sus dificultades y no desde la idea de que sean unos maleducados. En ese sentido, la correcta difusión de conocimiento sobre el TDAH ayuda a las personas que lo padecen a ser mejor comprendidas y tratadas por los demás.

CUANDO EL TDAH ESTRESA A LOS PADRES

Se habla mucho de los niños con TDAH, pero ¿qué hay de los padres? Criar a un niño con TDAH puede resultar muy complicado. En ocasiones no para quieto, tiene malas contestaciones o no obedece cuando está en público. A los padres esto les puede acarrear estrés, fatiga o sentimientos de culpa. Y cuando uno está bajo la influencia de estos síntomas, el modo de actuar ante las dificultades suele ser impulsivo e irreflexivo, lo que empeora las conductas propias del TDAH. Por ello, el bienestar emocional de los padres es un factor clave para una buena crianza.

TDAH Y PROBLEMAS DE ORGANIZACIÓN

Es muy frecuente que los niños con TDAH tengan problemas para organizarse: no llevan a clase el material necesario, lo pierden, no entregan a tiempo los trabajos, sus cuadernos son un desastre… Para evitar algunos de estos problemas se suele usar una agenda, pero ¿qué pasa si se olvidan de apuntar las cosas? ¿Qué podemos hacer?

Y si mi hijo se frustra, ¿qué?

Todas las personas a lo largo de nuestras vidas, en mayor o menor medida, experimentamos malestar al no conseguir algo que deseamos. Este malestar que puede venir acompañado de tristeza, decepción y desilusión es lo que conocemos como frustración. Habitualmente, se considera que la frustración es un sentimiento negativo que se debe evitar a toda costa, algo que resulta erróneo. La frustración es, por una parte, inevitable, ya que es imposible conseguir siempre todo lo que deseamos; por otra parte resulta necesaria, ya que si se sabe llevar nos motiva a hacer mejor las cosas, a esforzarnos y a ser más autónomos para conseguir nuestros objetivos. Así, la frustración en sí no es mala, pero sí lo es cuando el malestar que genera es desproporcionado.

LAS NOTAS EN NAVIDAD

Diciembre es un mes importante para los niños, no sólo por la Navidad y los regalos, también porque reciben las primeras notas del año escolar. En caso de que sean buenas no hay problema, ¿pero qué hacemos cuando son malas o están por debajo de lo esperable? Muchos padres se encuentran ante este dilema, y más probable si su hijo tiene TDAH, asociado frecuentemente a bajo rendimiento académico.

EL NIÑO CON TDAH EN EL AULA. PAUTAS A SEGUIR.

Los niños con trastorno por déficit de atención focalizan y dirigen su atención de manera distinta al resto. Esto es, atienden en exceso a los estímulos novedosos con características atrayentes como el color, los cambios de tamaño y el movimiento, y son incapaces de mantener la atención de manera continuada, lo que en ocasiones provoca que abandonen las tareas (sobre todo si se trata de tareas monótonas). Asimismo, les resulta difícil ignorar los estímulos irrelevantes, sobre todo cuando aparecen una gran cantidad de distractores en el aula, y tienen problemas para distinguir los estímulos relevantes de los irrelevantes. Esto último les impide organizarse a la hora de decidir qué aspectos son los más importantes para llevar a cabo una tarea de manera adecuada.

¿No castigar significa ser permisivo?

La respuesta es clara, no. Muchos padres utilizan el castigo para evitar que los comportamientos que no desean no vuelvan a suceder, pero en ocasiones éste no es efectivo e incluso se consigue el efecto contrario y esas conductas se vuelven persistentes.